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La respiración como medio de cura

La respiración como medio de cura

Por la Dra. Xiomara Mayor-Péndola

Estamos entrando en el primer mes de este nuevo año. ¿Cuáles son sus resoluciones para el 2015? ¿Se tornarán realidad sus sueños?

¿Qué sucede cuando nos proponemos metas y aún haciendo acopio de nuestra fuerza de voluntad para alcanzarlas no lo logramos? Peor aún si nos enfrentamos con algunos desafíos, pues éstos nos harán hasta dudar si algún día seremos capaces de llevar a cabo esos proyectos soñados.

Pareciera como si nosotros mismos nos fuéramos saboteando internamente. Como si una fuerza interior nos hiciera desear seguir adelante y otra superior nos empujara a no crecer, a no soñar. Muchas veces estas situaciones nos colocan en una posición de sufrimiento, de frustración,  derivándose en un lento morir de nuestras metas y el triunfo de nuestro ego o personalidad externa, con sus atributos temporales y aquellas envolturas que fueron haciéndose duras y casi inconmovibles.

Nos damos cuenta que en la negación de alcanzar nuestras metas y el no conocer nuestra verdadera esencia  es donde comienza la asfixia o intoxicación interior por medio de sufrimientos autocompasivos o de vanidades con apegos a las cosas transitorias.

¿Por qué no arriesgarse a percibir que quizás tras la apariencia inquietante del malestar surge la corriente de renovación? ¿Por qué no ver que tras nuestras enfermedades se halla el pálpito de un ser vivo que quiere manifestarse? Ser vivo que fue olvidando su origen y su capacidad interna de lograr todos sus objetivos.

Tomando conciencia que somos influenciados y programados desde nuestra concepción,  ya que se ha comprobado científicamente que el niño en su etapa uterina ya es un ser humano consciente que experimenta reacciones y dispone de una vida emocional. Vemos que esto es lo que va a establecer nuestro primer contacto con nuestra nueva realidad física y que a través de esos mensajes que recibimos en el útero sumado a la manera en la que somos recibidos al nacer, es que nos convertimos en seres felices o desgraciados, suaves o ariscos, seguros o indefensos.

El nacimiento y las experiencias prenatales constituyen los fundamentos de la personalidad humana. Todo aquello que vivimos, todas nuestras fantasías y ambiciones sobre nuestra propia vida y todo aquello en que nos convertimos, nuestras relaciones con nuestros seres queridos, está de alguna manera influenciado por lo que nos ocurre en el tiempo de nuestras experiencias prenatales y durante nuestro nacimiento. De ahí surge nuestro patrón de conducta, es ahí donde nuestro guión natal nos va dirigiendo la vida, especialmente siempre que queremos experimentar un cambio o atravesamos una dificultad, vemos como nos ponemos en piloto automático y reaccionamos con placer, temor, o cualquier otro sentimiento o emoción que nuestra madre sintiera durante nuestra gestación y alumbramiento.

Problemas como rigidez física, mala respiración o ansiedad se han relacionado con el recuerdo de la asfixia del nacimiento, haya ocurrido a causa del cordón umbilical enredado en el cuello o por la compresión del cuerpo del bebe durante el parto.

Ya a esta hora se estará preguntando como lo influenciaron  a usted las circunstancias de su nacimiento, ¡pues bien aquí tienen la respuesta!

Si nació naturalmente, de forma vaginal: Usted es una persona confiada, extrovertida, optimista, capaz de llevar a cabo todo lo que se proponga.

Si  nació a través de cesárea: Usted es una persona que necesita mucho de los demás, a veces esperando hasta último momento para llevar algo a cabo, ya que siempre se pone en posiciones donde necesite ser rescatado. Con respecto a sus relaciones afectivas, necesita siempre de que lo abracen y reconforten. También el haber estado expuesto a anestésicos,  haga que aún hoy sea una persona dada a la confusión y a la falta de concentración.

Si usted nació “de nalgas”: Usted  de niño puede haber tenido problemas de timidez y miedo a situaciones desconocidas. Se especula que fue el miedo a no saber que lo esperaba afuera, lo que lo hizo darse la vuelta y no nacer de la forma natural, como un escapismo a la realidad. Consecuentemente tendrá de adulto reacciones de este tipo y sin darse cuenta terminará haciendo las cosas más difíciles que lo que realmente hubiesen sido.

Si  nació con el cordón umbilical enredado en su cuello: Usted es una persona  a la que le gusta provocar situaciones límites en su vida, creando a veces grandes dramas de pequeños detalles y en muchos casos tratando de evitar la intimidad para que no se le asfixie su libertad. De esta circunstancia puede nacer la psicosis y la esquizofrenia.

Si su nacimiento fue inducido: Usted es una persona que le cuesta tomar iniciativas, no le gusta regirse por horarios y es posible que no sea muy puntual en sus citas.

Si su nacimiento fue prematuro: Usted es probable que se sienta constantemente hostigado, ya que su nacimiento fue apresurado. También atraerá a su vida situaciones donde se expone a separaciones o aislamiento, ya que en dicho nacimiento el niño es totalmente separado de la madre para ser introducido a una incubadora. No obstante todo esto usted tiene una gran energía vital y esto le va a permitir sobrevivir a grandes contratiempos.

A parte de la hipnosis, existen terapias como el renacimiento (Rebirthing), o el sistema de respiración holotrópica del afamado psiquiatra Stanilav Groff, que a través de un sistema de respiración rítmica consciente nos hace no sólo recordar, sino también revivir nuestro  nacimiento a nivel corporal. Podremos así ir sanando estos patrones y sintonizar nuestra conexión individual con la inteligencia infinita que habita en nuestro cuerpo a nivel celular, incrementando nuestra capacidad de sanar, de ser, de actuar y de realizar todas las transformaciones necesarias para cumplir todas nuestras metas y todos nuestros sueños.

NO SE CONFORME CON LA INFELICIDAD NI EL FRACASO. UNA SESION DE RENACIMIENTO LO PUEDE AYUDAR. RECLAME LA VIDA QUE LE PERTENECE

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